sábado, febrero 28

LLEGA LA HORA DE LA ESPADA

                          Fotografía de Syaon


Los puentes están tomados

por criaturas que no son hombres ya,

es una guerra sin cuartel,

llamaron a la hora de la venganza.

Mi armadura es el espejo de las llamas,

y resplandores cegadores a lo lejos,

están acompañados de gas letal;

es la hora de la espada

es la hora de no tener ninguna piedad,

es la hora de nadar en sangre.

Los puentes están tomados

y emergen sobre un espejo de llamas.

domingo, febrero 22

IMÁGENES - VIAJES INTERIORES - Parte 1

                                                                 Fotografía de María Sayago

                              I
Llovía en el solsticio del verano
cuando la tarde en aquel lugar,
nunca cae ni decae en mi memoria.
Cuando aparece otra noria que sigue dando vueltas.
Sólo miraba aquella ventana.
Dentro, una estufa, mueble ardiendo
allí, todo el calor, toda la fraternidad del ancho
y duro mundo.
Desde aquella ventana,
se veía la silueta de la estufa junto a una bruja calculadora,
maniatada por el tiempo,
oscurecida, ensimismada, sola.
Después, desde dentro, ya la muerte discutía.
Gris, a trozos, horizonte, tejados
llovía; y el cansancio; y el cansancio.



sábado, febrero 14

ATRAVESAMOS EL TIEMPO

Fotografía. Fernando Manso Blanco


Largos trenes negros atraviesan los campos luminosos de amapolas, con las ventanas cerradas, a la velocidad del olvido nos internamos en tierras para una aventura, escapando de ciudades vacías de amor.

Envueltos en el atardecer de mil nubes cerezas que mueren igual que muere la tranquilidad de los viejos poetas, que alguna vez crearon y creyeron en utopías

Pronto todo será luz y se tragará todo el arco iris, dejando a las ciudades con un intenso blanco refulgente.

Colores, igual a fugas de música ascendente, lugares que dejamos y escapamos hacía el horizonte. Pronto perderemos de vista lo que fue nuestro presente, y veremos el futuro en alguna de sus formas.

sábado, febrero 7

LETANÍA

                                                                                                                                         Foto Jaime Fernández Ortiz 


Rezo por todos los cementerios levantados

para construir autopistas más rápidas.

Pienso en esos pequeños

qué hubieran sido sin hambre

y entre manos amables.


Rezo mientras me afeito con mi maquinilla de titanio,

con cabezal basculante para mi piel,

veo otras pieles rajadas por millones

pieles estrujadas de África y la India.



Rezo por tanta oscuridad en felicidad;

por la educación sin justicia ni misericordia.

Aprovecho para ir al cine,

y en China las tumbas se abren para los sin ataúd,

los sin nombre ni esperanza.

Compró un disco compacto

y caen en la esclavitud 225 millones de niños.

Consumo un libro de maravillosas frases

de filósofos comprometidos con sus lujosas universidades,

y muere el Amazonas y sus indígenas.



Rezo al comer por el silencio inhumano

Por la cárcel dorada en la que vivo.


Rezo  por todos ellos, por los que no me intranquilizan.



martes, febrero 3

LA LUNA DENTRO DE MI ESTA GRIS

Fotografía del Blog del gran fotografo Roberto Cabral 

El gris día, ese color que es blanco empobrecido que no escucha mis quejas por senda humana alguna. Un pensamiento ligero, silente, azul apagado, como si tuviera que hablar de otro color, ha cruzado el aire en este día y he visto un rastro. Quedó impreso como huellas junto al mar que pronto las borrará: ojalá cantase un ángel mirando un mundo de arte, y yo riese y soñase como un halcón libre. Pero todo esto son necedades en un mundo lleno precios. En una noche de luna lejana.



miércoles, enero 28

PARTIDA NOCTURNA

fotografia del gran Roberto Cabral

PARTIDA NOCTURNA 
(Relato en paralelo)
(Publicado en primicia en la Revista Salto Al Reverso de México)

@theyoungQuevedo

La dama con quien juego esta partida mantiene, como lo hará toda la noche, su sonrisa más glacial. Es la misma que dedica siempre a todos sus contrincantes. Intento desde el principio amenazar el máximo número de sus piezas en el tablero. Los peones se dedican a crear la trama. Son orgullosas piezas que se adelantan. En realidad, muestran lo inteligentes que son sus señores, que esperan detrás de ellos a manejarles como quieren. Si no les sirvieran, no serían ni siquiera peones.

A la luz de las farolas, se me cae el castillo de la felicidad que me había erigido al sol ayer. De noche, ahora por la calle, pienso que el día ha pasado en armonía con las ganas que tenía de divertirme.

—¿Piensas en algo más que la partida? —pregunto a la dama enigmática, intentando averiguar más sobre ella.

—Solo pienso en la partida. Es como pensar en todo.

—Cuanto misterio, seguro que existen muchas otras cosas.

—No existen y lo siento por ti. Eres igual que todos los hombres, cerebros muy fáciles de predecir, igual que tu alfil tan desprotegido.

—¡Qué mujer! ¡Siempre te lo tomas así! Es mi curiosidad, la belleza. Cuando estás pensativa despiertas en mi mayor curiosidad   —digo intentando que se crucen nuestras miradas.

—Y por lo que veo también tu estupidez  —me replica.

Las calles están de noche demasiado vacías. A pesar de las juergas que uno pueda correr, no puedes evitar encontrarte los desiertos intermitentes que vives al abandonar ciertos lugares.  Y en los momentos más necesarios esos desiertos se hacen más extensos en mitad de la ciudad. Giras la cabeza y no hay nadie.

Mis alfiles, incluido el desprotegido, han logrado ganar una escaramuza violenta en el centro del tablero. Parece que tengo la partida encaminada. Pienso en defender bien mi ventaja. Ella sigue impasible: glacial, hermosa.

—Es necesario pensar en algo más, ayuda a la imaginación aportando condimento a lo cotidiano de nuestros quehaceres.

—La imaginación es un trampantojo. No lo puede todo. De hecho, es un cálculo demasiado inexacto. A veces, extravagante. Casi siempre, desmesurado para acertar en la vida. Como tus líneas en el tablero, las estás adelantando todas sin darte cuenta.

—Eres toda alegría. Únicamente disfrutas viéndolo todo negro, y encima...

—Y encima no pierdo el tiempo —ahora es ella la que sonríe un poco.

—No está mal a veces perder un poco el tiempo para encontrar cosas mejores.

—Por ejemplo intentando hacerme creer que tienes la partida controlada.

—Sí, por ejemplo, señorita robot.

Veo de lejos aparecer un grupo de sombras. Los árboles se mecen al viento nocturno en esta noche sobre las calles. Son posibles camorristas en busca de dinero. Los huelo desde aquí. Encuentro algún síntoma de miedo en mi interior. Pero no me desvío. No creo que sea hoy el día que me den una paliza.

Mi contrincante es demasiado guapa para solo mirar concienzudamente el tablero. Además sabe cuando la estoy mirando con descaro. Su pelo es largo. Menuda morena para girarse en la calle. El color de su cabello es más negro que el azabache. Lo que me distrae de la partida es ver que el negro de su pelo es el mismo negro carbón de las entrañas de la tierra que son sus ojos. Son inquisitivos. Son ojos arrancados a la noche.

Me alcanza el grupo de sombras. Siento que alguien me toca haciéndome parar. Otra mano me intercepta también.
—Eh, seguro que tienes algo que darnos, ahora mismito.
—No llevo nada.
—Yo creo que sí, ese reloj por ejemplo —dice uno de ellos burlándose.
—Un recuerdo de familia que no pienso darte.

La sonrisa de la dama reaparece un momento. Mueve el caballo. Después de mí, el alfil. Comienzo a perder casi todos mis peones en el centro del tablero en los siguientes movimientos.

—¿Te alegras de tomar ventaja ahora? —le digo.

—Nunca siento alegría, es algo que sé.

De repente, ella piensa la siguiente frase al levantar una de las torres para moverla.

—Si ahora sonase el timbre de la puerta y te diera una oportunidad,  ¿te acordarías alguna vez?, si escapases para que esta partida no acabase, y poder hacer tablas conmigo.

—¿Qué? —respondo perplejo.

Sus labios se despegan con una lentitud estratégica. Esta vez la sonrisa está mezclada. Yo diría que está retenida. Ha visto claramente mi plan sobre el tablero, y su torre liquida a uno de mis caballos sin yo poder hacer lo mismo.

—Supongo que no. Te levantarías a abrir y no verías nada al otro lado de la puerta, y volverías a donde estás ahora, creerías que has perdido el tiempo por algún idiota, y no te darías cuenta que estás jugando esta partida ya desde hace un tiempo con las manos vacías.

—Que chica más lista. Un poco oscurantista en sus frases, pero lista.

El grupo de ladrones me rodea en semicírculo contra una pared, no puedo escapar.

—Creo... colega, que estás en estos putos instantes jugándote la vida.

—Tú lo dices —intento mantener la calma  y quiero seguir mi camino.

—¡Estoy harto, nos van a ver, así que rapidito! —un barbudo con cara de fiera lo ha gritado.

Está muy nervioso. Saca un estilete largo, luminoso, mortal. Sus pelos enredados enmarcan dos ojos negros, profundos, esa negrura en ellos es igual a la noche de antes. Intento algo para salir de allí, ni siquiera doy dos pasos frente al grupo que me rodea.

La dama ha estado esperando, la siguiente sonrisa que sale de su boca. Me deja helado. En realidad, de repente hace frío en toda la habitación. Dirige su atención a un lado del tablero, aparentemente, sin movimientos de piezas importantes. Sin embargo, ha dejado colocada una desde hace tres movimientos. Entonces, su alfil ella juega con negras cruza de lado a lado el tablero. Jaque mate.

Con un estilete, no tiene apenas que hacer fuerza el agresor para clavarlo en el fondo de un estómago, por ejemplo. Casi no siento como me perfora cada capa del interior de mis pliegues musculares. Veo borroso. Pierdo parte del sentido. Caigo sobre mi espalda brutalmente.

Antes de convertirme en nadie, tirado en el suelo, siento moverse manos nerviosas en mis bolsillos. A lo lejos ya casi nada soy oigo un timbre. Está lejos el sonido. ¿Es el timbre que oiremos todos, o es el timbre de la puerta de la oportunidad perdida durante la partida? No lo sabré. Ya no siento nada.

domingo, enero 18

IMAGEN DEL FIN DEL MUNDO

Obra de Pablo Genovés


Seré el espectro de un fantasma herido

cuando llegue ese momento.

Y veré arder auras de aire caliente,

o mares invadir las bibliotecas y parqués.

El agua se llevará todos los libros

y no habrá próximos barcos,

ni últimas melodías para escuchar.

Ya no empezarán los valses para otros,

Ya no podremos conseguirlo.


Si llega el fin de mundo,

quiero que me alcance

en un teatro escuchando Don Giovanni.

lunes, diciembre 29

EN LA PENUMBRA DE LOS CUADERNOS

Fotografía Laura Nuñez


Las pasadas bonanzas
una vez muerto el tiempo,
no parecen injusticias y
enormes espejos rajados.
Porque los que gimen
casi siempre y no por gusto
lo hacen con labios secos y fríos.

martes, diciembre 23

IMÁGENES DE ÁFRICA

Acuarela: Cuaderno de África. Miquel Barceló.

Por mucho que nos huelan a colonia
también nuestras manos se ensucian,
al sentir negar los retales de nuestra culpa
abrazando el modelo que vivimos.

Nuestra conciencia llena de dedos
pide que toquemos a los heridos,
a la corriente densa de míseros,
utilizados únicamente y en muchos lugares,
para mirar desdeñosos al vecino;
cuando en realidad, consumista fiel,
es cómplice de nuestro egoísmo.





sábado, diciembre 13

AL HACHA MÁS EFECTIVA LLÁMALA DINERO

Fotografía Lucia Ramos


El bosque de la vida

estudiado tronco por tronco,

(o entre distinguidos y distinciones)

Pertenece a una explotación maderera,

cuyo eslogan publicitario dice:

No importan los días vacíos,

si escuchas nuestra ambición.


lunes, diciembre 8

EL ANGEL EXTERMINADOR



No podéis mirarme a los ojos, porque os abrasaría. Habéis oído el toque de mi gran cuerno, habéis visto las cruces rojas en las puertas que he marcado. Las llamas brillan en los muros de muchas casas, y el Sanedrín en pleno tiembla ante mi llegada. Voy a iluminarlo todo, voy a fundir las piedras , voy a hacer arrodillarse a las metrópolis, soy el ángel que todo lo extermina. Y los hijos del pueblo de Israel que se salven tendrán el mandato de extender la muerte hasta los confines de todos los enemigos. Yo personalmente me encargaré de vosotros, sólo veréis el brillo de mi espada un momento antes de la negrura de la muerte perpetua. Sentiréis un frío en el cuerpo que nunca os abandonará, y os temblará el cuerpo a cada sonrisa mía.

Los otros ángeles se han puesto a rezar por vosotros al llegar yo, no tengo corazón, no siento simpatía por ninguno de vosotros, no tengo conocidos en vuestras miserables casas, ni les necesita mi espada cuando os cercene, y pronto todas las calles olerán a incienso.

El tiempo se ha detenido en los relojes, vuestra hora, esa que creíais os llegaría viejos, cascados y amargados de enfermedades, se ha adelantado, pobres de los que no estén preparados, pobres de los inmundos, pobres de los fariseos, ellos serán los primeros.
  
"Cuando el ángel extendió su mano hacia Jerusalén para destruirla, el señor se arrepintió del mal, y dijo al ángel que destruía al pueblo: ¡Basta! ¡Detén ahora tu mano! Y el ángel del señor estaba...." Samuel 2, 24,16

sábado, diciembre 6

AMANECE EN LA TIERRA

fotografia de Roberto Cabral


He visto los cráteres de la luna a seis metros de mi rostro, bordeados por la luz de un amanecer apagado, los he visto marcharse por un ángulo de mi visión, y me he sentido impotente por no poder traspasar un nuevo nivel de conciencia, el más querido ahora. Luego la luz magnificente del sol sobre las grandes ciudades perladas de ríos, me ha devuelto a la vida, la de todos nosotros.

viernes, noviembre 28

HAIKU Nº14

foto de Arjuna Photography.


Para nosotros, disidentes traviesos

los tiempos han vomitado,

un buen puñado de cárceles de cristal.

jueves, noviembre 20

EL ANGEL CAIDO

Foto; EleniFineArtPhoto




 “Tú que nos salvaste del juicio final y nos avisaste de él. Haznos merecedores de tu piedad, así como nos protegiste de la lluvia de fuego, ayúdanos a resistir la tentación de la maldad cuando venga a provocarnos porque he tenido una visión de la llegada de Satán para engañar a los débiles.” 


He llegado  y os poseeré lentamente, soy vuestra incertidumbre, soy las recalcitrantes dudas del egoísmo, leo en llamas vuestros deseos, y entre tantas tinieblas mal conquistadas me río en bajo de vosotros.

Me quité mi manto púrpura al caer al averno, lo celestial y la bondad infinita las lancé a las llamas. Y es tan negra esta noche que oigo  vuestros más oscuros deseos. Dicen que el rey de las tinieblas contempla sus obras, comenzando por nuestra maldad interior, yo soy capaz de agrandar la vuestra y encima os gustáis.

Celosamente, vais a someteros a ese lado oscuro, y nada vais a poder hacer. Es dualidad suma lo que sois si os acerco la tentación, infinita también vuestra miseria moral; total perversidad junto a la luz la que yo poseo.
Las dos caras de la moneda, tu otro lado.


“Traedme mi arco dorado, traedme mis flechas del deseo, traedme mi lanza, oh, nubes cerradas, traedme mi carro de fuego. No abandonaré la lucha, ni dormirá la espada en mi mano hasta que construyamos Jerusalén. En la verde y dulce Inglaterra”.


domingo, noviembre 16

VIAJERA DE OJOS INDETERMINADOS

fotografía de Andrea Vera


           Viajera de ojos indeterminados
¿se puede seguir escapando después?
Alcanzar a ver recortadas
las veletas de otras ciudades.
Saber si es cieno o cristal Venecia.
Llegar a tiempo para el tren de Praga.
O bañarse en Biarritz antes de París.
¿Más tarde se consigue mirar fresca y
sin abatimiento el mundo diario?